miércoles, 3 de abril de 2013

Del Normal Superior de antes, al Normal Superior de hoy


De tradición italiana, todos los domingos nos juntamos con mi familia para almorzar. El lugar es siempre es el mismo...la casa de mi abuela, el sitio en donde nos sentamos en la mesa siempre es el mismo y el tema de conversación suele ser bastante recurrente.
Desde que mi familia, del lado de los “La Torre” llegaron a la Argentina, la gran mayoría de sus mujeres estudiaron para ser docentes. Las hermanas de mi abuelo, llegaron incluso a ser directoras. Según cuenta la historia familiar, mi abuela le enseñaba a mi nono cuando eran novios las materias del secundario mientras que ella estaba haciendo los últimos cursos del Normal Superior.
Más tarde, mi tía estudió también para ser maestra, pero ella siempre menospreció su plan de estudios, diciendo “fueron sólo dos años, me sirvió para madurar mentalmente y después pude estudiar para ser profe de geografía”. Mientras, mi papá hizo la carrera de Ingeniero en sistemas y al mismo tiempo que la cursaba, del colegio en donde se egresó, lo convocaron para dar clases. Claro, para aquel entonces, de la escuela se graduaban técnicos en informática y por eso solicitaron su experiencia para transmitirla en los cursos superiores del secundario.
Cuando mis padres se casaron, mi mamá dejó la carrera de Química Industrial y se dedicó a ser ama de casa, pero con el tiempo se dio cuenta que tenía que colaborar en casa con otro ingreso y se anotó para estudiar magisterio en el Carbó terminando la carrera en el Garzón Agulla. La lógica y fundamento de aquella elección era simple “son tres años, me gusta enseñar y ya soy grande para otra carrera”.
Actualmente, en palabras de mi abuela “la tradición continua con vos María Ayelén, con tu prima (profesora de inglés) y tu hermano que estudia para ser profesor de educación física”.
Lo interesante de este pequeño recorrido histórico es llegar al momento del debate después de los fideos con salsa y del pollo a la sal. En ese lapso de tiempo toman voz y postura cada una de las tradiciones docentes.
Imagínense, en mi casa hay fácilmente cuatro formaciones docentes distintas, pero a la vez bastante similares.
Mi abuela, es la típica docente de láminas dibujadas a mano, cantitos para las tablas y lectura de poesías. Mi tía es la seño que tiene más de diez años de docencia, que se cansó de dar clases frente a los niños y que decidió dejar el aula para entrar al ministerio e investigar sobre el curriculum, obviamente en el área de ciencias sociales. Mi papá hace poco terminó el trayecto pedagógico y actualmente trata de sacarle las anteojeras a más de un docente en su escuela e intenta  aplicar algo de lo que aprendió comprendiendo más a los adolescentes de estos tiempos. Por su parte mi mamá, creo que es una de las pocas que se dio cuenta que su formación fue muy escasa y dedicada para formar niños consumistas, competitivos e individualistas y no para de empaparse con las nuevas formas de entender la enseñanza obstinada en buscar lo mejor para sus estudiantes.
Finalmente estamos nosotros, los más jóvenes, que estamos terminando nuestros profesorados, que tenemos por un lado los consejos de los docentes de la familia, por otro lado las recomendaciones de nuestros profesores y también nuestras propias luchas internas contra un modelo construido en nuestro pensamiento tras trece años de educación obligatoria y lo que escuchamos en nuestros entornos de amigos y compañeros.
Esto es fundamento más que suficiente para entender por qué es importante estudiar la historia de la educación. Poder leer entre líneas los discursos de cada formación docente es empezar a tomar postura sobre cómo van a ser nuestras prácticas, para poder discriminar entre múltiples opciones de enseñanza lo que va a ser lo más óptimo para nuestro grupo.
Estudiar la historia de la educación es entender también que hay rupturas y continuidades, que en palabras de Paulo Freire “la realidad no es así  la realidad esta así .. que nuestra lucha busca cambiar esta realidad y no acomodarnos a ella”.
Todo esto, nos llevará a ser un docente con criterio, que pueda darse cuenta que es un profesional de la educación y que la historia nunca termina, sino que nosotros en este preciso presente continuo la estamos haciendo.


domingo, 13 de noviembre de 2011

Aquel extremo

La mente se postra ante la infatigable sensación de lo verdadero. La ilusión cede su paso a la ironía de vivir de un modo tangible y concreto. El corazón pierde su gran compañera y la más extrema realidad cae como un balde de agua fría sobre quienes nos animamos a soñar.
Millones de cosas invaden nuestra atención, pero sólo le prestamos verdadera atención a lo que amamos, haciéndolos protagonistas de una vida paralela en donde encontramos el consuelo que nos falta y refugiamos nuestro yo en una coraza imaginaria.
La locura a la que se llega resulta extraordinaria, nos damos cuenta de que todo es una mentira, pero nos encubrimos y hacemos frente al día a día con lo recreado de la rutina...y cuando creemos que todo esta superado, necesitamos escapar de nosotros mismos y protegernos del DERRUMBE de ideas emocionales que caen tras abrir los ojos ante lo que realmente existe.
Certezas de extraños, nociones de románticos, increíblemente absurdas al surgir del despecho por algo que no pudo ser, aunque seguimos recortando de la vida lo más bello y creamos una ficción perfecta.
Algún día estos lazos se tienen que cortar, pero con toda seguridad afirmo que "el delirio y el abatimiento sólo se rinden cuando se decide hacerlo y expresar los incontables te quiero al verte a la cara e inundarme en tu besos, más allá de los sueños después de tanto tiempo"

martes, 20 de septiembre de 2011

Del yo al otro

He sentido muchas veces que en el mundo existían personas parecidas a mi, pero más de una vez me olvidé de quienes no eran como yo ¿egoísmo?¿individualidad?¿desinterés? nunca lo pensé.
Pero el encuentro con la realidad cotidiana, con los otros de todos los días y sobretodo el oír sus experiencias, me hicieron entender lo pequeño que era mi mundo y lo errada que estaba, no quería abrir los ojos a lo distinto, a la diversidad, a la vida misma.
El encuentro con José, marcó todo mi camino de allí en adelante. En aquel viaje al Noroeste de Salta, me encontré con el tesoro más escondido y con el secreto de mi futuro.
Al entrar en aquella escuelita de pueblo...no pude contener tanta satisfacción, me encontré de un modo tan puro con personas olvidadas.
José era el maestro auxiliar bilingüe en una escuelita para niños Wichi, él era mi principal contacto y con su ayuda ingresé a otra vida, tan diferente pero a la vez muy familiar.
La escuela proponía la enseñanza intercultural bilingüe, la misma facilitaba el ingreso a la vida del mundo occidental y a la vez le permitía a los más jóvenes de la tribu, mantener su propia cultura y lenguaje.
José me explicaba constantemente su forma de vida, muchas cosas me costaron entender aunque él me contenía diciendo:
-somos PERSONAS con otras ideologías y cosmovisiones, con nuestros propios tiempos y formas de pensar.
Más de una vez lo escuché discutiendo a la escuela castellanizante y me mostraba lo difícil, complicado y doloroso que es educarse en un contexto que no atiende la diversidad cultural y lingüista.
Un día, me invitó a tomar unos mates con los jóvenes de la tribu y me hacía notar cómo éstos buscaban renunciar constantemente a sus raíces, avergonzándose de las mismas por verse atraídos por el mundo en que yo vivía. José con dolor, me explicaba de que esas son las consecuencias de haber recibido una educación homogeneizante, con una incorrecta lectura de los aborígenes (principalmente en los manuales de estudio) y lo que le producía mayor congoja era la progresiva pérdida de su lengua... aún así con firmeza expresó:
-Nosotros vivimos resistiendo, desde que ustedes invadieron nuestras culturas. Con el lenguaje nos pasa lo mismo, resistimos. No entiendo por qué ustedes dejan que su lengua se pierda tan fácilmente. Nosotros lentamente fuimos inmortalizando la lengua oral al hacerla escrita y de a poco, nadie nos va a poder negar.
Esa es su lucha por una causa justa y adecuada para la comunidad Wichi y todo es logrado gracias a la educación real intercultural, porque para favorecer esa pugna es necesario un entendimiento global de las situaciones desde la perspectiva del Nosotros y del Ustedes.
Aún le queda mucho por desarrollarse a esta nueva forma de enseñanza, los maestros wichi no tienen formación profesional, son idóneos y esto se debe a que la mayoría de los institutos de formación docente no contemplan aún la interculturalidad bilingüe y el ingreso a las mismas implicaría una mutilación de su cultura. Es por esto que les hace falta gente que les enseñe cómo educar, respetando sus cosmovisiones... y es éste mi objetivo futuro.
¡Como nunca siento que el otro existe! y a su vez saco varias conclusiones. Los aborígenes en Argentina poseen dos grandes urgencias... por un lado sobrevivir en nuestro mundo occidental, lo que los lleva a la necesidad del dinero y por otro, el apuro de mantener su identidad atacada por lo primero y que trae consigo conflictos dentro del mismo pueblo como por ejemplo lo que veía con los jóvenes wichis.
Mi segunda conclusión fue que también hay excluidos en mi vida diaria y va más allá de sólo los aborígenes...pienso en los más pobres, en las personas sin alguna capacidad física, que más de una vez miramos con ojos de superiores.
Necesitamos más humildad y comprensión del otro y entender que nuestra vida como va nos hace cambiar de collar pero no de tiranía; si nos seguimos dejar embelezar con los espejitos de colores del hoy, otros mas astutos y desinteresados... seguirán apropiándose de lo más importante, de nuestra vida.

jueves, 21 de abril de 2011

Meditaciones de una vagabunda en el tren de la melancolía.

El tren llegó a la hora prevista, miré el ticket para comprobarlo y luego subí. Ya estaba acostumbrada a mi vida andariega, aunque todavía recuerdo la voz de mi papá que rogaba para que me quedara… pero necesitaba recorrer mi propio camino, ser yo.
¡REBELDÍA ADOLESCENTE! gritaba mi mamá, ¡ya se le va a pasar!...dejala que se vaya, vuelve en unos segundos.
Me fui y hoy realizo un nuevo viaje, ¿a dónde? Depende de la última parada del tren…
¡¿Rumania?! Me gusta.
He vivido tantas cosas en estos dos años, no digo que todo ha sido perfecto y tranquilo pero es realmente excitante, me pone a prueba todo el tiempo. Cada vez que subo a un nuevo tren me alejo más de casa, aún así, el recuerdo de lo que viví esta intacto.
Escribo para sentirme mejor, es un modo que elegí para ir pasando las hojas de este libro interminable… pero siempre algún recuerdo melancólico vuelve a traspasar las fronteras de mi mente y no existe territorio alguno al que pueda llegar sin antes cortar la unión al dolor que alguna vez sentí.
“Nunca pensé que todo esto terminaría así. Tal vez si se hubiera podido evitar sería más feliz. A lo mejor no fue un error, o tan sólo es un momento más de crecimiento.
Más allá de todo, tengo la certeza de que tu maldito espíritu no siente las premisas de un corazón perturbado, aturdido y hasta incluso decepcionado.
Quisiera saber si sos real, si existís o si fue mi mente que en un intento macabro de subsistencia te creó y te dio vida mientras pensaba e imaginaba una realidad cuasi perfecta. Quiero saber si te puedo sentir concreto en cada rincón de mí ser. Quiero entender tus pensamientos, tu sentir…pero a la vez anhelo que siempre seas ese secreto, esa duda imposible de descubrir que me lleva a un frenesí difícil de detener, que me invita a redescubrirte cada día y te hace tan único e inigualable para mí.
Estoy sedienta de un veneno increíblemente mortal pero a la vez tan exquisito y dulce del cual no puedo alejarme. Me debilita en cada instante de lucha o sufrimiento pero al mismo tiempo me llena de tranquilidad porque hace más placentera mi vida.
¡Vaya contradicción! Lograste confundirme, volverme mi propia prisionera; pregunto constantemente ¿fue un error? ¿fue mi error?
¡Maldito! Maldito el tiempo, la hora, el minuto exacto en que encontré la razón de mi locura, de mis noche de melancolía e insomnio… ¿hay marcha atrás?
No hay nada que discutir ni mucho menos hablar, yo si existo y quiero lograr mi felicidad, recuperar la cordura y atar lazos de paz interior.
Hoy soy, hoy estoy, aunque mi alama deambule por espacios cada vez más entremezclados. Busco olvidar lo que tal vez nunca existió y fue logrado de un deseo convertido en un mal sueño. Pero me di cuenta que como nunca y a la vez como siempre sos real”.
Doy otra vuelta de hoja, nunca pensé que llegaría el momento en que te recordaría… estoy lejos, muy lejos, no me persigas… Bajo en la próxima estación.

sábado, 26 de marzo de 2011

Tiempos revueltos

Estaba en el lugar que mi mente tanto anhelaba, en ese tiempo en el que el respeto y la pasión eran cuestión de honor, ese lugar que había dejado un tiempo atrás...
Caballeros con valentía y dispuestos a entregar todo por quienes amaban.
Damas que luchaban para tener lo que querían y no se conformaban con la miseria que poseían.
Hombres que no dudaban a la hora de acercarse a una mujer, porque lo hacían por amor y no por una cuestión narcisista.
Mujeres que no se entregaban incrédulas a señores que nunca las iban a querer.
Conquista, pasión, respeto, amor.
Pensaba que ahora todo eso perdió su valor, que ya no existía o tan sólo estaba en canciones bonitas y en el mero recuerdo de una persona que nació en otro siglo con la esperanza de volver al tiempo que le correspondía y encontrarlo allí.
Estaba atada en una realidad que no comprendía, donde el dolor y el sufrimiento por el amor no correspondido eran comunes y peor que antes. Fue en vano enamorarse de él, era en lo único que pensaba, aunque recordaba cada instante en el que sentí su piel tan cercana a la mía. Me veía estúpida y totalmente ignorada, no me quería.
Existía un toque irónico en todo esto, mi disputa interna de sentimientos no me dejaba en paz. Lo sentía tan único... ¡qué crédula! el dejarme embriagar por el color de sus ojos los cuales me dispusieron a recorrer un camino que al principio parecía encantador, ahora no tiene forma y mucho menos colores. No existe.
Mi cuerpo vivía en aquel presente mientras que mi mente recorría los lugares más extraños de un pasado anterior, pero ese presente tenía entre sus muros a la persona que más amaba. Mi sufrimiento se hacía cada vez más intolerable... si al menos él entendiera que mis pensamientos no son de este siglo, que estoy acá por error, que me siento rara en este tiempo... no me evitaría.
Él seguía con su vida normal, en el fondo se acordaba de mí pero luego volvía a su mundo, es un hijo de este tiempo.
No fue un error conocerlo, pero éramos dos seres humanos que se enamoraron en tiempos distintos sin posibilidad de reencuentro. Lo recuerdo como un colapso temporal al momento en que nos encontramos y sentimos aquella conexión...pero sólo eso. Yo debía volver y afrontar el dolor de ni siquiera verlo de lejos, era la única solución.
Sentía la tremenda necesidad de que pudiese comprender mi ser sin límites ni reservas...pero no podía. Él era propio del ahora, yo correspondía al ayer. Por más que lo intenté nuestros tiempos nunca más se volvieron a juntar.
Mi cuerpo seguía divagando sin entender los días en los que vivía... lo sentía pero no estaba. Fue mi mente que volvió al tiempo que le correspondía y sin querer una jornada gris y lluviosa encontré de nuevo a quien había entremezclado mi vida bajo un cielo que iba esclareciendo, pero esta vez, ambos estábamos en el tiempo que nos correspondía, porque nunca habían sido distintos.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Frialdad con tu ausencia.

Sentía mucho frío, estiré las sábanas, me acurruqué mejor y seguí durmiendo; me hacía falta descansar...hacía mucho que no lo hacía.
De a poco me fui despabilando, ya se sentía el olor a las tostadas y al café con leche... era hora de despertarse. Cuando abro mis ojos veo a mi nona, traía el desayuno a la cama. Me levanté, le di un beso y me senté.
-Como cuando eras una nena, que tu papá te traía a dormir acá y yo a las mañanas venía con las tostadas y el chocolate caliente.
-Es verdad nona! me acuerdo... que tiempos esos ¿No?
-Las cosas cambiaron un poco, ahora estoy hecha una vieja quisquillosa, se nota que el abuelo ya no está más.
-No sos quisquillosa, es cuestión de pasar el duelo con lo del nono... hace dos semanas que murió, las heridas de su ausencia siguen abiertas, me imagino como debes estar.
-Y... lo extraño al nonito, hacía cincuenta y tres años que estaba con el. No es fácil... me siento débil.
-Siempre te dije que sos una mujer fuerte, lo que pasó es natural en la vida. ¿Querés unas tostadas?
-No dejá Cami... me voy a limpiar el patio, esas perras me ensuciaron todo con su porquería y los pelos que se les caen.
-Bueno anda... voy dentro de un rato.
Me quedé pensando en sus palabras y fue como que mi mente hiciera un flash back... me levantaba, sentí el olor a las tostadas y el café, la abuela venía a despertarme... pero lo escuché a él, se estaba afeitando con su máquina ruidosa...
-¡Nancy! ¿Ya levantaste a Camila?, mirá que va a venir Daniel y no va a estar lista esa chica.
-Sí Felipe, ya le llevé el desayuno.
Sin entender qué ocurría... me puse de pie, fui hasta al bañito en donde se arreglaba y lo vi de nuevo, tan galante con su bigote, sentí de vuelta ese perfume que usaba... no pude contener las lágrimas, era él!!
-Ehh Camila, qué le pasa que está llorando.
Yo lo miraba atónita, no lo soporté más fui a abrazarlo.
-Nono! no pasa nada, sólo que es lindo verte de nuevo.
-Oh!, esta bien, no hace falta que llores... ¿Qué haces en pijama aún? Vamo' pa' la pieza, cambiate así me haces compañía leyendo el diario.
Extrañaba tanto que me dijera eso, corrí hasta el dormitorio, me cambié y fui para esa acogedora cocina de la casa de mi abuela donde lo vi otra vez, con sus lentes en la mitad de la nariz y su cara de pensativo leyendo el diario.
-Ya leí los avisos fúnebres, ninguno de mis compañeros del centro de jubilados murió jajaja yerba mala nunca muere se dice por ahí.
-¿¡Qué haces leyendo eso viejo pelado!? Te amarga.
-Es que nadie entiende que ya a nuestra edad la muerte es común.
Yo no quería que siguiera hablando de eso, era lo que más me molestaba de su rutina... ahora entiendo qué quería decir.
-Bueno pero ponete a leer algo más interesante.
-Bah, lo que pasa en este país es siempre lo mismo, son todos una manga de corruptos, sucios...
-Sí, pero lees igual las cosas.
-Y sí, me amargará pero es interesante. Vos tenés que leer uno de los libros que yo tengo sobre política...te van a encantar, encima con eso seguro que te das cuenta que la historia argentina es cíclica, nunca cambió. Lo que sí no los lleves al colegio, no vaya ser cosa que uno de esos profesores de historia te digan algo porque los llevas, son libros que cuentan muchas verdades que nunca se tienen en cuenta y lo único que te enseñan a vos  los profesores es lo que dicen los políticos de turno.
-Bueno dámelos, te prometo que no los llevo.
-Es que son cosas que hay que tener mucho cuidado. Te los doy pero cuidalos Camilita, vos tenés que ser crítica con esas cosas.
Cuando me los dio sentí que volví a vivir ese instante tal y como había sido en el pasado...cuánto lo extrañaba, pero estaba de vuelta. Aproveché esos momentos con él como únicos.
De repente empecé a escuchar la voz me mi abuela... Camila, Camila, Camila, Camila!!, yo seguía en mi mundo de felicidad y parecía que me llamaba desde el patio, lo miré a mi abuelo y le dije que la nona me necesitaba, el puso su cara seria y sólo me dijo.
-Tu abuela te necesita, no la dejes sola, andá.
-Ahí vengo nono, no te vayas.
-Estoy siempre.
Sólo le sonreí y salí corriendo...todo se puso nubloso, fue aclarando...sentí la mano de la abuela acariciándome el brazo...y la vi.
-Camila, ¿¡pero qué pasó!? Te me desmayaste, vine a buscarte para que me ayudaras y te encuentro así, ¿estas bien?
-Sí, sólo que viví en una fantasía por un ratito.


Te extraño... eso sólo

sábado, 12 de marzo de 2011

Fragmentos.

Las situaciones más simples a veces pueden resultar caóticas... me gustaría volver a ser niña una vez más, aunque sea unos instantes, poder resolver los problemas con una simple sonrisa y convidar un chupetin o un caramelo para levantarle el ánimo a alguien.
Invitar a mis amigos a tomar chocolate caliente, jugar a las escondidas y aguantar la risa para que nadie te descubra o trasladarme a un mundo imaginario con la voz de mamá leyendo un cuentos.
¿Qué sentido tiene entonces haber crecido? esas lindas experiencias del ayer nos ayudan a afrontar las malas de hoy... quedarse en el pasado no es la solución, lo se... pero existen emociones encontradas en este presente que te llevan a ese mundo dejado, no olvidado.
Somos seres humanos fragmentados, queremos volver al pasado, pero vivir este presente con la mente en el futuro, no tenemos un centro que reúna esas partes y nos hagan uno para sentirnos plenos, no se si no tenemos ese punto medio, tal vez no lo encontramos o preferimos vivir en ese mundo dividido... pero justamente eso es lo que nos lleva a no saber qué hacer en cada momento de nuestra vida... porque queremos todo, pero a su vez una parte que me conviene de eso.
Quiero ser una niña en muchas cosas, pero pretendo ser quien soy ahora.