Estaba en el lugar que mi mente tanto anhelaba, en ese tiempo en el que el respeto y la pasión eran cuestión de honor, ese lugar que había dejado un tiempo atrás...
Caballeros con valentía y dispuestos a entregar todo por quienes amaban.
Damas que luchaban para tener lo que querían y no se conformaban con la miseria que poseían.
Hombres que no dudaban a la hora de acercarse a una mujer, porque lo hacían por amor y no por una cuestión narcisista.
Mujeres que no se entregaban incrédulas a señores que nunca las iban a querer.
Conquista, pasión, respeto, amor.
Pensaba que ahora todo eso perdió su valor, que ya no existía o tan sólo estaba en canciones bonitas y en el mero recuerdo de una persona que nació en otro siglo con la esperanza de volver al tiempo que le correspondía y encontrarlo allí.
Estaba atada en una realidad que no comprendía, donde el dolor y el sufrimiento por el amor no correspondido eran comunes y peor que antes. Fue en vano enamorarse de él, era en lo único que pensaba, aunque recordaba cada instante en el que sentí su piel tan cercana a la mía. Me veía estúpida y totalmente ignorada, no me quería.
Existía un toque irónico en todo esto, mi disputa interna de sentimientos no me dejaba en paz. Lo sentía tan único... ¡qué crédula! el dejarme embriagar por el color de sus ojos los cuales me dispusieron a recorrer un camino que al principio parecía encantador, ahora no tiene forma y mucho menos colores. No existe.
Mi cuerpo vivía en aquel presente mientras que mi mente recorría los lugares más extraños de un pasado anterior, pero ese presente tenía entre sus muros a la persona que más amaba. Mi sufrimiento se hacía cada vez más intolerable... si al menos él entendiera que mis pensamientos no son de este siglo, que estoy acá por error, que me siento rara en este tiempo... no me evitaría. Él seguía con su vida normal, en el fondo se acordaba de mí pero luego volvía a su mundo, es un hijo de este tiempo.
No fue un error conocerlo, pero éramos dos seres humanos que se enamoraron en tiempos distintos sin posibilidad de reencuentro. Lo recuerdo como un colapso temporal al momento en que nos encontramos y sentimos aquella conexión...pero sólo eso. Yo debía volver y afrontar el dolor de ni siquiera verlo de lejos, era la única solución.
Sentía la tremenda necesidad de que pudiese comprender mi ser sin límites ni reservas...pero no podía. Él era propio del ahora, yo correspondía al ayer. Por más que lo intenté nuestros tiempos nunca más se volvieron a juntar.
Mi cuerpo seguía divagando sin entender los días en los que vivía... lo sentía pero no estaba. Fue mi mente que volvió al tiempo que le correspondía y sin querer una jornada gris y lluviosa encontré de nuevo a quien había entremezclado mi vida bajo un cielo que iba esclareciendo, pero esta vez, ambos estábamos en el tiempo que nos correspondía, porque nunca habían sido distintos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario